A medida que el planeta continúa calentándose, el riesgo climático físico ya no es una preocupación abstracta del futuro. Hoy en día, tiene implicaciones financieras, y las empresas se enfrentan a dos tipos de amenazas: 

Riesgos agudos como inundaciones, ciclones e incendios forestales, que llegan repentinamente y causan daños visibles que acaparan titulares. 
Riesgos crónicos como calor extremo, cambios en las precipitaciones o sequías prolongadas, que aumentan gradualmente con el tiempo, reduciendo la productividad, modificando el comportamiento del consumidor, dificultando las operaciones y disminuyendo los ingresos. 

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