Hace cincuenta años, Estocolmo fue sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, que dio lugar a la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y allanó el camino para la acción climática global. Desde 1972, el mundo ha sido testigo del surgimiento de iniciativas innovadoras, la implementación de nuevas regulaciones y el aumento de las contribuciones de los sectores público y privado para abordar la triple crisis planetaria del cambio climático, la naturaleza y la contaminación. A pesar del compromiso y la transición ecológica de diversos actores, nuestras sociedades se enfrentan a importantes desafíos, como la degradación de la calidad del aire, la escasez de agua, la pérdida de biodiversidad y la erosión del suelo. Como señala el WWF, el mundo aún necesita cerrar una brecha de financiación de 4,1 billones de dólares para la naturaleza para 2050.En este contexto, el sector financiero puede convertirse en un importante contribuyente al movimiento ambiental y garantizar un planeta más seguro y saludable para las generaciones futuras.

Las finanzas sostenibles, si se aprovechan eficazmente, pueden convertirse en una poderosa herramienta para garantizar la supervivencia de nuestro planeta. Sin embargo, el sector financiero aún no ha alineado sus objetivos con la Agenda 2030, el Acuerdo de París y el Marco Mundial de Biodiversidad posterior a 2020. «Sin esta alineación, no hay posibilidad de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible», afirma Mark Halle, asesor principal de los Centros Financieros para la Sostenibilidad, convocados por la ONU. Halle también insiste en el drástico distanciamiento del sistema financiero de las necesidades de la economía real. Desde su perspectiva, el sector financiero necesita urgentemente reorientar sus actividades para que sirvan al bien común, en lugar de a los intereses de la industria.

No obstante, los inversores institucionales ya han iniciado la transición, como subraya Yves Mirabaud, presidente del Consejo de Administración del Grupo Mirabaud: «Ningún inversor consideraría hoy una propuesta de inversión que no cumpla con los criterios ESG, ¡y esto supone un cambio trascendental!». Además, el PNUMA reconoce que se ha dado un gran paso para abordar la triple crisis planetaria. Por ejemplo, los bancos centrales están respondiendo a estos problemas urgentes adaptando sus prácticas. Comprenden que su capacidad para cumplir con sus objetivos de estabilidad financiera y de precios se verá gravemente comprometida, si no imposible, si no se abordan sin respuesta el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Invertir en la transición energética y en tecnologías innovadoras que hacen que nuestras economías sean más sostenibles es solo una aplicación de las características de las finanzas sostenibles. Las nuevas prácticas en materia de reestructuración de la deuda soberana también están cobrando impulso. Los Estados pueden, por ejemplo, refinanciar sus deudas nacionales invirtiendo en un fondo de conservación destinado a proteger la biodiversidad. La emisión de bonos verdes, que contribuyen a invertir en empresas emergentes pioneras dispuestas a asumir la lucha contra el cambio climático como propia, es solo otro ejemplo de cómo podemos liberar todo el potencial de las finanzas sostenibles.

“Pronto, las finanzas sostenibles no serán una buena práctica, sino una práctica común.”

            -Jörg Gasser, director ejecutivo de la Asociación Suiza de Banqueros (SBA)

Para muchos observadores, Ginebra ofrece una oportunidad única para reunir a la humanidad y ayudarla a superar estos desafíos apremiantes. El embajador de Suiza ante la ONU en Ginebra, Jürg Lauber, considera que el ecosistema multidimensional de Ginebra es único por su capacidad para forjar alianzas con diversos actores que comparten el mismo objetivo: alcanzar la Agenda 2030 de la ONU. Los miembros del sector financiero comparten el deber común de convertir las finanzas en un aliado formidable en la lucha global contra el cambio climático y la crisis de la naturaleza y la contaminación.