El camino de Suiza hacia la descarbonización: ventaja inicial, pero un camino lleno de obstáculos por delante
Suiza, al igual que la mayoría de las economías desarrolladas, se ha fijado como objetivo alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) para 2050. Gracias a diversas ventajas, derivadas tanto de decisiones políticas previas como de su geografía, el país presenta la menor intensidad de carbono (emisiones por unidad de PIB) de todos los países desarrollados, y la tercera más baja a nivel mundial. Además, tiene el menor consumo de energía por unidad de PIB de los países desarrollados, y el segundo más bajo a nivel mundial. En tercer lugar, su generación de electricidad nacional es mayoritariamente cero emisiones de carbono, producida principalmente por energía hidroeléctrica o nuclear. Por último, su sistema de fijación de precios del carbono es uno de los más altos del mundo, que, con 120 CHF por tonelada, si bien con diversas exenciones, se sitúa dentro del rango recomendado para 2030 para limitar el calentamiento global a menos de 2°C. [1],[2]
Las emisiones internas de GEI de Suiza alcanzaron técnicamente su punto máximo en 1973, aunque no iniciaron una tendencia descendente sostenida hasta mediados de la década de 2000. Entre 2005 y 2022, se redujeron en una cuarta parte, hasta situarse en poco menos de 42 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂). En comparación con 1990, año de referencia para los objetivos oficiales de emisiones suizos, las emisiones totales disminuyeron un 24 %. Estas reducciones se deben principalmente a una disminución del 44 % en las emisiones de los edificios y del 29 % en las de la industria. En 2021, el gobierno suizo publicó su estrategia a largo plazo para alcanzar las emisiones netas cero en 2050.[3] Esta estrategia incluye objetivos intermedios para la reducción de emisiones internas: una reducción del 35 % para 2025 y del 50 % para 2030, ambos con respecto a la línea de base de 1990.
Pautas políticas para mantenerse en el buen camino
Suiza cuenta con un amplio conjunto de políticas y leyes de apoyo para alcanzar sus objetivos climáticos. Algunas llevan vigentes muchos años, como el impuesto sobre el CO₂, introducido en 2008. Sin embargo, gran parte de la legislación es nueva y entrará en vigor en 2025. Entre estas se incluyen la Ley de Electricidad, la Ley de CO₂y la Ley de Clima e Innovación, que definirán los parámetros legislativos de la transición de Suiza hacia una economía con cero emisiones netas. El impacto económico de esta legislación puede variar según el sector, el tamaño de la empresa y la ubicación geográfica.
Sin embargo, ningún esfuerzo legislativo bastará para eliminar por completo las emisiones en sectores como la agricultura y la industria. Se requerirá una capacidad significativa de captura y eliminación de carbono, equivalente a aproximadamente una cuarta parte de las emisiones actuales de Suiza. Esto supone un reto tecnológico, logístico y financiero, pero es imprescindible abordarlo si se quiere alcanzar el objetivo de cero emisiones netas.
Juntos somos más fuertes
Si bien Suiza está en camino de descarbonizarse para 2050, persisten los desafíos y mantener el rumbo será difícil. Entre los retos actuales y emergentes se incluyen garantizar la seguridad energética, lograr el consenso popular para nuevas infraestructuras y mantener un mercado y una red eléctrica estables al tiempo que se acelera la electrificación. Esto requiere un cuidadoso equilibrio entre las prioridades ambientales, económicas y políticas.
[1] OCDE (2023), Tasas efectivas de carbono 2023: Fijación de precios de las emisiones de gases de efecto invernadero mediante impuestos y comercio de emisiones
[2] Banco Mundial, (2024), Estado y tendencias de la fijación de precios del carbono
[3] EP2050+
– Esta contribución es posible gracias a UBS, un valioso socio de categoría diamante del evento Building Bridges 2024.