¿Pueden los gestores de fondos de renta variable cotizados apoyar la transición hacia un sistema alimentario más sostenible?
Existe una creciente comprensión de la interconexión entre las crisis climática y de biodiversidad, y, en cierta medida, se acepta que ambos problemas deben abordarse conjuntamente. Sin embargo, lo que falta es una verdadera colaboración entre todas las partes interesadas para garantizar que sus esfuerzos individuales se traduzcan realmente en un cambio a gran escala.
El sector alimentario se encuentra en una posición privilegiada para afrontar el desafío interrelacionado del clima y la naturaleza. Los sistemas alimentarios mundiales son responsables de alrededor del 30 % de las emisiones globales, el 70 % del consumo de agua dulce y hasta el 80 % de la deforestación tropical y la pérdida de hábitat. La cadena de valor alimentaria también contribuye con casi una quinta parte del PIB mundial y genera el 40 % del empleo a nivel global. Esto, sumado a la magnitud y el alcance de la cadena de valor alimentaria y la gran cantidad de pequeños operadores que la integran, significa que la solución a los problemas alimentarios es fundamental para superar las crisis climática y de la naturaleza, sin dejar a las personas atrás económicamente.
El sector financiero puede desempeñar un papel fundamental en esta transición hacia un sistema alimentario sostenible. Un factor que suele impedir que los productores adopten prácticas más sostenibles es el coste, por lo que la financiación puente, las subvenciones y los préstamos con incentivos de sostenibilidad pueden marcar una diferencia significativa.
Sin embargo, aunque la fase inicial de la cadena de valor alimentaria involucra a miles de productores individuales, aproximadamente dos tercios de los ingresos son generados por menos del 1 % de las empresas. Esto significa que el comportamiento de las grandes multinacionales es clave para lograr un cambio a gran escala en el sistema alimentario. Los accionistas de estas empresas pueden y deben desempeñar un papel fundamental en esta transición.
Por supuesto, pueden ejercer esta influencia mediante el voto en las juntas generales de accionistas. Además, cada vez es más común que los accionistas se comuniquen directamente con la dirección o el consejo de administración sobre asuntos específicos. La participación colectiva, en la que varios accionistas se unen para abordar un tema concreto, también ha demostrado ser muy eficaz, sobre todo cuando sus voces representan una parte significativa del capital de la empresa.
Por muy importantes que sean estas herramientas, ninguna llega a la raíz del problema: ¿por qué existe tal desconexión? En parte, quizás, porque los protagonistas actúan de forma aislada. En general, el sector de la conservación no se comunica con los accionistas, quienes no se comunican con los académicos, quienes a su vez no se comunican con las empresas. Para que el cambio se produzca a gran escala, necesitamos que todas las partes interesadas dialoguen entre sí para comprender los desafíos y las barreras al cambio y, de forma colectiva, adoptar una solución que beneficie a todos.
Con la misión de fomentar un intercambio y una colaboración abiertos, el Comité de Biodiversidad de UBP, fundamental para la gobernanza de su estrategia de biodiversidad, está integrado por representantes de Cambridge Conservation Initiative, Peace Parks Foundation y el sector financiero, y presidido por el reconocido conservacionista Tony Juniper. Para identificar las barreras que impiden el progreso de las empresas de la cadena de valor alimentaria en la protección y restauración de la biodiversidad sin comprometer las necesidades alimentarias de la sociedad, recientemente aprovechamos la experiencia y los conocimientos colectivos de nuestro Comité de Biodiversidad y de las empresas de nuestra cartera durante un taller sobre el sector alimentario.
Facilitar este espacio de colaboración ha resultado muy beneficioso para todas las partes interesadas, ya que les permitió dialogar abiertamente e identificar conjuntamente los retos, garantizando así que reflejen las opiniones de todos los actores relevantes. En concreto, surgieron tres barreras clave: los requisitos normativos (por ejemplo, TNFD, SBTi, etc.), la dificultad de medir la biodiversidad y la falta de interés y concienciación de los consumidores sobre la naturaleza. En una siguiente fase, trabajaremos con las partes interesadas para profundizar en estos temas con el objetivo de aportar soluciones e impulsar el cambio en las empresas.
Entonces, ¿pueden los gestores de fondos cotizados apoyar la transición hacia un sistema alimentario más sostenible? Por sí solos, de forma marginal, con otros accionistas, hasta cierto punto, pero como facilitadores de una colaboración profunda, sí, sin duda.
Artículo de opinión de Victoria Leggett, Directora de Inversiones de Impacto de Union Bancaire Privée
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