Sostenibilidad y el sector financiero: el enfoque debe cambiar
No cabe duda de que el tema de las finanzas sostenibles ha sido una prioridad absoluta en el sector financiero durante años.
Se ha invertido mucha energía y recursos en el lavado de imagen verde por parte de las industrias, los reguladores y los medios de comunicación. Y así fue: no hay lugar para el lavado de imagen verde en el sector financiero suizo.
Gracias a la autorregulación de las tres asociaciones sectoriales —Asociación Suiza de Gestión de Activos (AMAS), Asociación Suiza de Banqueros (SBA) y Asociación Suiza de Seguros (SIA)—, se han implementado instrumentos eficaces para que el ecoblanqueo deje de ser un problema en el centro financiero suizo. Ahora, la atención debe centrarse en la misión principal de las finanzas sostenibles: el impacto. La contribución climática efectiva de la autorregulación es, en última instancia, mínima. El cambio climático es un problema real, y no lo resolveremos describiéndolo con la mayor precisión posible.
La gestión responsable de las inversiones, por ejemplo, en empresas con altas emisiones, es mucho más eficaz: los gestores de activos ejercen cada vez más influencia directa en la gestión de las empresas en las que invierten mediante el voto activo y la participación para lograr un modelo de negocio más libre de emisiones. Junto con Swiss Sustainable Finance, AMAS ha elaborado el Código Suizo de Gestión Responsable como guía para la gestión responsable de las inversiones en el sector financiero suizo.
Dada la enorme cantidad de capital necesaria para financiar la transformación, esto no es suficiente. Sin embargo, la forma de invertir eficazmente el capital privado y el papel que debe desempeñar el sector financiero, y en particular los gestores de activos, suele ser motivo de un debate acalorado.
Quien exija que los gestores de activos simplemente proporcionen el capital necesario no comprende el sector financiero. El capital correspondiente pertenece a los clientes. Los gestores de activos no pueden disponer de él libremente sin violar principios liberales fundamentales y derechos de propiedad.
Los gestores de activos tienen el deber fiduciario de actuar en el mejor interés de sus clientes y lograr una rentabilidad y una apreciación del capital a largo plazo sobre el capital invertido, con un nivel de riesgo aceptable. Las expectativas en finanzas sostenibles son muy similares: el capital invertido puede, sin duda, tener un impacto positivo. Pero también en este caso: la industria de gestión de activos puede y debe ofrecer productos de inversión adecuados, pero, en última instancia, es el cliente quien decide.
En los países en desarrollo, en particular, la necesidad de capital para proyectos de protección climática y sostenibilidad es muy alta. Una de las razones por las que el flujo de capital en esta dirección se encuentra estancado es la dificultad para evaluar los riesgos de inversión asociados a dichos proyectos y la falta de vehículos de inversión adecuados. La financiación mixta puede desempeñar un papel fundamental: inversores estatales y privados financian conjuntamente un proyecto de este tipo, pero invierten en diferentes tramos con distintos riesgos y rentabilidades esperadas. Si el Estado es el primero en asumir cualquier impago y recibe la compensación correspondiente, el proyecto se vuelve atractivo para una amplia gama de inversores y se puede disponer de capital privado a una escala mucho mayor. Los gestores de activos pueden desempeñar un papel importante en este sentido, siempre que se den las condiciones adecuadas y se disponga de volúmenes de inversión suficientemente grandes.
– Autor: Adrián Schatzmann
– Esta contribución es posible gracias a la Asociación Suiza de Gestión de Activos (AMAS), un valioso socio fundador y colaborador del evento Building Bridges 2024.