Pipeline Builder Partnership: Entrevista con John Hendra
Over the past weeks, and in the lead up to Building Bridges Week 2022, the SDG Lab has been running a series of interviews looking at sustainable finance from the perspectives of four people involved in the Pipeline Builder pilot, a joint initiative of the SDG Lab and the Ground_Up Project. The Pipeline Builder seeks to streamline and boost financial flows to projects aligned with national sustainable development strategies, and it has been kickstarted in Ghana.
Muchos países en desarrollo se están quedando atrás en el auge de la inversión sostenible. Además de frenar el progreso colectivo hacia los ODS, esto agrava el problema al aumentar la desigualdad global. Compartiendo su experiencia de 32 años en las Naciones Unidas, el ex Subsecretario General John Hendra analiza algunas de las barreras para movilizar capital hacia los lugares que más lo necesitan y explica cómo iniciativas como Pipeline Builder pueden ayudar a superarlas.
Los países en desarrollo ya enfrentaban importantes dificultades para obtener financiación para los ODS antes de la pandemia. Ahora, el aumento de los costos de endeudamiento, el menor crecimiento y la subida de precios lo complican aún más. ¿Cómo pueden llevar a cabo agendas de desarrollo sostenible tan costosas en este contexto?
La situación es mucho más difícil para los países en desarrollo, especialmente para los de bajos ingresos. El impacto sin precedentes de la pandemia de COVID-19 ha mermado el margen fiscal en muchos países. Esto se ha visto agravado por las crecientes presiones inflacionarias y las consecuencias de la guerra en Ucrania, que ha provocado crisis adicionales en materia de alimentos, fertilizantes, finanzas y energía. Para poder llevar a cabo sus agendas nacionales de desarrollo sostenible, los países en desarrollo deben hacer todo lo posible por generar margen fiscal mediante una mejor movilización de ingresos, una mayor eficiencia en el gasto y una gestión eficaz de la deuda. Si los países en desarrollo logran mejorar sus políticas y, sobre todo, desarrollar una sólida cartera de proyectos de inversión, y si las economías avanzadas pueden brindar mayor apoyo político y financiero, debería ser posible impulsar nuevamente los ODS. Dicho esto, se necesita urgentemente una mayor cooperación multilateral en materia de alivio del servicio de la deuda, reestructuración de la deuda y fortalecimiento de la resiliencia financiera, ya que el desarrollo sostenible será difícil sin una deuda pública más sostenible.
The 2030 Agenda calls on governments, civil society, the private sector and the UN system and other actors to work together to achieve the SDGs. This is also the ambition and concept behind SDG Lab and Building Bridges but such efforts remain the exception in finance. What can be done to foster more collaboration in financing the transition to sustainability?
Desde 2015, el movimiento global por el desarrollo sostenible ha impulsado la convergencia en torno al tipo de cambio necesario para alcanzar los ODS, desde las organizaciones de la sociedad civil y los gobiernos hasta las empresas, el sector financiero global y las instituciones financieras internacionales. El marco de objetivos, metas e indicadores de los ODS, acordado universalmente, también ha sido un facilitador transversal muy valioso para derribar las barreras tradicionales que separaban los sectores público y privado.
Ante las dificultades que plantean las crisis actuales, se requiere una mayor acción y colaboración para impulsar un cambio transformador a nivel nacional: reunir la capacidad, la experiencia y la financiación necesarias para promover el progreso a gran escala mediante oportunidades de inversión integrales y soluciones adaptadas a las necesidades y prioridades nacionales. Este enfoque debería considerar la acción climática no tanto como una respuesta a un acuerdo global, sino como un motor de los esfuerzos de desarrollo nacional para garantizar una mayor sostenibilidad, resiliencia y equidad. Se centraría en apoyar las hojas de ruta nacionales para lograr transiciones clave, como en los sistemas alimentarios, la energía y la conectividad, de forma más integrada, a pesar de las presiones actuales. Para ello, es fundamental comprender mejor las necesidades de los gobiernos y socios, así como lograr una mejor correspondencia entre la oferta y la demanda de capital privado para inversiones de gran impacto que trasciendan los ciclos políticos a corto plazo y los pequeños proyectos piloto.
Pipeline Builder busca conectar a los inversores con oportunidades alineadas con los ODS en países en desarrollo a través de una red de intermediarios financieros. ¿Qué hace que este proyecto sea una propuesta atractiva y por qué es necesario?
Pipeline Builder (PB) resulta muy atractivo, ya que ayuda a cubrir la necesidad crítica que mencioné de intermediación y conexión, sirviendo de puente entre el plan de ODS de un país y los inversores de impacto. Guiado por la hoja de ruta de ODS de cada país, PB aprovecha las redes locales e internacionales existentes —incluidos gobiernos, aceleradoras, asociaciones comerciales, universidades, la ONU y redes de emprendimiento de impacto— para identificar y evaluar una variedad de pymes que trabajan en sectores prioritarios de los ODS. Con este conocimiento y aprovechando el impacto local, se presenta una inversión específica a los inversores pertinentes en un país determinado. Mediante la intermediación, PB puede actuar como asesor de compra o venta para empresas o inversores. En resumen, el enfoque de PB consiste en sistematizar la búsqueda de oportunidades de inversión centradas en los ODS y vincularlas al plan de ODS de un país, como ya lo ha hecho con éxito en Ghana. Este enfoque garantiza una búsqueda de acuerdos más escalable que se ajusta a las prioridades de ODS de un país y reduce los costos de oportunidad y los riesgos para los inversores. En mi opinión, PB realmente cubre un nicho de mercado. El desarrollo del Pipeline Builder por parte de SDG Lab y sus socios fue perspicaz, preciso y oportuno; necesitamos urgentemente muchas más iniciativas de Pipeline Builder en todo el mundo.
Las ideas tradicionales sobre cómo impulsar el desarrollo han cambiado considerablemente durante su trayectoria en las Naciones Unidas. ¿Cómo ve el futuro del desarrollo sostenible? ¿Qué se necesita para transformar el enfoque, pasando de la asistencia al desarrollo a la oportunidad de inversión?
Aquí hay dos puntos. Primero, creo que establecer entornos propicios para la financiación de los ODS es fundamental; si los países no saben cómo planificar y presupuestar mejor para los ODS, será difícil lograrlos. Afortunadamente, a través de los Marcos Nacionales Integrados de Financiación (MNIF), la ONU está ayudando a los países a definir cómo financiarán e implementarán sus estrategias de desarrollo sostenible, basándose en las hojas de ruta de los ODS junto con compromisos como las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional en materia de acción climática, apoyándose en toda la gama de fuentes de financiación públicas y privadas. Estos MNIF incluyen diagnósticos para identificar fuentes de financiación, una estrategia para asegurar que la financiación se utilice de manera efectiva, y flujos de trabajo continuos de gobernanza y seguimiento para garantizar que se siga la estrategia de financiación y que se revise y actualice periódicamente para reflejar las realidades cambiantes.
Actualmente, a través del Fondo Conjunto para los ODS de la ONU, un fondo común mundial que impulsa transiciones sistémicas en políticas integradas y en financiamiento a nivel nacional para acelerar los ODS (y del cual soy Asesor Principal), la ONU apoya el trabajo de INFF en 80 países. Estos programas suelen identificar carencias que no pueden cubrirse con fondos públicos, recurriendo entonces a alianzas cruciales con el sector privado.
Esto me lleva a mi segundo punto: la importancia de la financiación combinada en el nuevo panorama de las oportunidades de inversión. La financiación combinada se utiliza cuando existen proyectos con potencial comercial, pero que no son lo suficientemente viables, en términos de tamaño, rentabilidad u otros factores, como para ser financiados únicamente por el sector privado. En estos casos, el uso estratégico de financiación pública en condiciones favorables se combina con la financiación del sector privado para reducir el riesgo de las oportunidades de inversión y atraer financiación adicional que permita avanzar hacia los ODS mediante estas inversiones. Los programas INFF del Fondo Conjunto para los ODS también apoyan esta labor: mediante análisis y diagnósticos, ayudan a los países a identificar cómo pueden combinar la financiación y con quién pueden asociarse para cerrar sus brechas de financiación para los ODS. En el nuevo panorama actual, la financiación pública, incluida la ayuda al desarrollo, desempeña un papel fundamental para movilizar y catalizar la financiación privada necesaria para garantizar el desarrollo sostenible.
Si bien cada vez más finanzas se centran en la sostenibilidad, los flujos aún no son suficientes para alcanzar los ODS antes de 2030. ¿Cómo puede la inversión sostenible tener un mayor impacto?
Si bien acceder a volúmenes de capital mucho mayores será fundamental para financiar las necesidades nacionales de los ODS, no es una tarea sencilla ni fácil, dado el riesgo que implica. Aquí es donde entra en juego la financiación mixta. La reducción del riesgo inicial —es decir, asumir una parte del riesgo y mantener el compromiso durante toda la duración del proyecto— permite atraer más inversión y facilita la participación de un mayor número de inversores. Además, una inversión relativamente modesta —en colaboración con bancos de desarrollo, otros socios y, cada vez más, la ONU— puede atraer muchas veces su valor inicial gracias a la financiación del sector privado. Con el apoyo de asesoramiento pro bono de inversores, filántropos, bancos, instituciones financieras de desarrollo y fundaciones, y en tan solo dos años, el Fondo Conjunto para los ODS ha contribuido a movilizar 1700 millones de dólares estadounidenses en recursos adicionales para los ODS. Aunque representa solo una pequeña fracción de lo necesario, es un buen ejemplo de cómo llevar instrumentos financieros innovadores y cambios en las políticas a las comunidades más marginadas, donde los mercados financieros aún no están plenamente desarrollados y que requieren apoyo técnico adicional y garantías de riesgo para que los actores locales y globales puedan invertir. En resumen, para que la inversión sostenible tenga un mayor impacto, necesitamos una sólida cartera de proyectos de inversión y soluciones de financiación, respaldadas por una intermediación financiera dinámica y marcos claros de diagnóstico y presupuestación.
Sabemos que los mayores problemas del mundo no pueden resolverse sin cooperación internacional. ¿Cómo podemos lograr que el multilateralismo sea más inclusivo y participativo para construir un futuro sostenible? ¿Cuáles son las medidas más urgentes?
¡Esta es una pregunta muy importante! Permítanme ofrecer tres respuestas rápidas.
En primer lugar, como ya se ha indicado anteriormente, los niveles actuales de deuda soberana son motivo de gran preocupación y existe una necesidad imperiosa tanto de alivio de la deuda para los países en desarrollo altamente endeudados como de medidas a más largo plazo para garantizar la sostenibilidad de la deuda.
En segundo lugar, es fundamental que las principales organizaciones multilaterales con las que contamos funcionen con la mayor eficacia posible. Una lección de la pandemia es la absoluta indispensabilidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, en los últimos años ha sufrido una grave escasez de financiación básica, lo que la ha llevado a depender excesivamente de fondos voluntarios específicos, a pesar de su crucial función normativa. Por ello, la histórica decisión adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2022 de aumentar el presupuesto ordinario (provisional) de la OMS del 16 % de su base de recursos actual al 50 % para 2030 constituye un avance fundamental. Sería importante que se produjera un cambio similar con otras funciones normativas clave de las Naciones Unidas, como los derechos humanos y la igualdad de género.
En tercer lugar, vivimos tiempos de gran polarización, en los que instituciones multilaterales cruciales, como el Consejo de Seguridad de la ONU, se encuentran completamente paralizadas. Por lo tanto, en este contexto, considero fundamental que el multilateralismo sea inclusivo y promueva acuerdos prácticos que contribuyan a un futuro sostenible. Por ejemplo, si bien habría sido ideal que todos los países hubieran firmado el Compromiso Mundial sobre el Metano en la COP26, el hecho de que 100 países lo hicieran permitirá reducir las emisiones de metano en un 30 % para 2030.
Los próximos dos años serán cruciales para un multilateralismo más inclusivo. Revisten especial importancia la Cumbre de los ODS del próximo año y, posteriormente, la Cumbre del Futuro en 2024, ya que ambas, en palabras del Secretario General de la ONU, comparten el objetivo de crear “las condiciones para un futuro sostenible, equitativo e inclusivo”
Contribución invitada del Laboratorio de los ODS