Cómo la administración responsable está echando raíces en Suiza
La Asociación Suiza de Gestión de Activos (AMAS) ha avanzado significativamente en la elaboración de directrices para el sector financiero suizo en materia de responsabilidad corporativa. Tras un reciente seminario web con Aurelia Fäh, experta sénior en sostenibilidad de AMAS, conversamos con ella para conocer más detalles sobre el origen del Código Suizo de Responsabilidad Corporativa, el papel que desempeñó Building Bridges como plataforma de lanzamiento y sus expectativas para el futuro.
1. ¿Qué motivó el desarrollo del Código de Administración Suizo y por qué este era el momento adecuado para ello?
La idea que sustenta el Código de Administración Suizo —que la administración conecta a los propietarios de activos, los gestores de activos, las empresas y la economía, la sociedad y el medio ambiente en general— se ha ido gestando durante años. Existía un reconocimiento claro y creciente de que Suiza necesitaba prácticas de administración más sólidas y estructuradas. Diversas instituciones financieras e inversores habían adoptado enfoques particulares en materia de administración, lo que generó una falta de prácticas estandarizadas y marcos de información. En consecuencia, los inversores —desde gestores de activos hasta propietarios de activos— a menudo se enfrentaban a dificultades para comprender y comparar sus esfuerzos en este ámbito. Era el momento oportuno para formalizar esta idea y crear directrices concretas: un Código de Administración adaptado al contexto suizo, pero alineado con la amplia experiencia local e internacional de los miembros de AMAS. Los estándares globales y las mejores prácticas internacionales, como los Principios Globales de Administración de la Red Internacional de Gobierno Corporativo (ICGN) y los Principios de Inversión Responsable (PRI) de las Naciones Unidas, representan referentes internacionales para las actividades de administración de los inversores.
2. El Código reúne a gestores de activos, propietarios de activos y empresas, un grupo que no siempre resulta fácil de coordinar. ¿Cómo gestionaron esa complejidad?
Durante el proceso de desarrollo, mantuvimos deliberadamente un grupo diverso, reducido y centrado. Esto nos permitió avanzar con rapidez, generar confianza y garantizar un diálogo abierto entre las partes interesadas. AMAS incorporó a los gestores de activos, mientras que SSF aportó a los propietarios de activos. También incluimos a los proveedores de servicios. El Código reconoce la diversidad de propietarios de activos, gestores de activos y proveedores de servicios, cada uno con diferentes tamaños, modelos de negocio y enfoques de inversión, lo que les lleva a ejercer la responsabilidad de manera distinta. Todos participaron activamente durante todo el proceso. Elaborado por profesionales para profesionales, el Código tardó aproximadamente nueve meses en desarrollarse, lo cual es bastante eficiente para un flujo de trabajo colaborativo de este tipo, y a la vez representativo del enfoque pragmático, ágil y liberal suizo.
3. El lanzamiento en octubre de 2023 en Building Bridges se produjo en un momento en que muchos de los interesados ya se encontraban en el mismo lugar. ¿Qué importancia tuvo ese contexto para la visibilidad y el impulso?
Fue un verdadero punto de inflexión. La sala estaba abarrotada. Había gente de pie al fondo y se podía sentir la energía. Ese tipo de visibilidad es crucial. Demostró que la responsabilidad compartida tiene eco, que existe interés en asumir la responsabilidad colectiva a lo largo de toda la cadena de inversión. La presencia de tantos actores clave del sector financiero, las empresas y la sociedad civil reunidos en un mismo lugar demostró el gran interés y las expectativas que el mercado tenía respecto al Código. Esto allanó claramente el camino para una implementación eficaz y exitosa en los meses y años venideros.
4. Desde entonces, han pasado del lanzamiento a la implementación, incluyendo la Carta de Compromiso publicada en Building Bridges 2024. ¿Qué ha permitido dar seguimiento al proyecto?
El ritmo anual de la conferencia es de gran ayuda. Crea un hito: la gente sabe que habrá un momento de atención colectiva, lo que impulsa la acción. Tras el lanzamiento del Código, empezamos a ganar impulso y contamos con miembros dispuestos a implementarlo. Para AMAS, era importante no quedarse solo en el papel y pasar a la práctica y la acción reales. Hoy en día, uno de cada cuatro miembros de AMAS ha implementado el Código. Una de las principales opiniones que recibimos tras la implementación fue la necesidad de una colaboración activa y la solicitud de oportunidades para aunar esfuerzos, especialmente en un entorno con recursos limitados. Precisamente por eso, junto con nuestros miembros, desarrollamos la Carta de Compromiso, publicada en diciembre de 2024, como una respuesta más concreta a las peticiones de los miembros para aclarar cómo los gestores de activos colaboran con las empresas suizas. No se trataba de replicar iniciativas de colaboración internacionales, sino de cubrir una necesidad real en el contexto suizo. El objetivo era identificar los temas clave en los que los inversores quisieran aunar esfuerzos y pedir colectivamente a las empresas suizas que adoptaran esos estándares. Estos siete temas se alinean con los estándares internacionales de gobernanza y sostenibilidad, que abarcan desde la gobernanza corporativa hasta el clima, la biodiversidad y la transición justa. Cabe destacar que todos los estándares están sujetos a una evaluación de materialidad y que algunos pueden ser más relevantes para determinadas empresas y sectores. Si bien la carta no es jurídicamente vinculante, nueve gestoras de activos ya forman parte de esta iniciativa de colaboración.
5. ¿Qué lecciones compartirías con quienes intentan convertir compromisos de alto nivel en prácticas de gestión concretas?
No subestime el valor del ritmo, el trabajo duro y la estrecha colaboración. Pero tampoco se quede solo en el papel. El trabajo ahora se centra en la implementación. Estamos colaborando estrechamente con los miembros para apoyarlos en el uso práctico del Código y la Carta de Compromiso . Aún queda mucho camino por recorrer, pero las conversaciones están en marcha y el impulso está creciendo. En este contexto, el poder de las alianzas es inmenso. Durante el último año y medio, por ejemplo, nos hemos asociado con PRI para organizar conjuntamente mesas redondas presenciales sobre gestión responsable en toda Suiza. Ya hemos organizado unas siete y hemos sido testigos de cómo se está creando el ecosistema de gestión responsable en el país. Los profesionales de la gestión responsable ya se conocen entre sí en Suiza, intercambian buenas prácticas, desafíos y aprendizajes. Esto representa un cambio enorme con respecto a hace dos años.
6. De cara al futuro, ¿qué le haría sentir que esta iniciativa ha tenido un verdadero éxito?
Si la gestión responsable se convierte en la norma, y lo que es más importante, en algo integrado y no añadido, entonces sabremos que ha funcionado. El éxito se reflejaría en prácticas de participación coherentes en todo el mercado suizo, una mayor alineación entre propietarios y gestores de activos y, en definitiva, mejores resultados a largo plazo para las empresas y la sociedad.
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