FinTech como catalizador para la sostenibilidad en el sistema financiero
El sistema financiero como principal impulsor
El papel del sistema financiero en el logro de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) definidos por las Naciones Unidas ha sido objeto de intenso debate mediático en los últimos años. Algunos ejemplos incluyen el papel de los bancos que aún invierten en empresas que perjudican el cambio climático, que pagan salarios precarios o que recurren al trabajo infantil. Se estima que solo entre el 5 % y el 25 % de todos los activos mundiales se invierten de forma sostenible en la actualidad. Para cambiar esta situación, han surgido recientemente varias iniciativas a nivel internacional. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, el Grupo de Trabajo sobre Financiación Digital para el Desarrollo Sostenible del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Grupo de Estudio de Finanzas Verdes del G20 (GFSG), el Grupo de Trabajo del Consejo de Estabilidad Financiera sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD), la Coalición de Ministros de Finanzas para la Acción Climática o el Plan de Acción de la UE sobre Inversiones Financieras Sostenibles. A pesar de estas numerosas iniciativas, solo unas pocas grandes empresas financieras han comenzado a alinear sus modelos de negocio con los ODS. Al mismo tiempo, sin embargo, ha surgido un número creciente de startups centradas en los ODS que integran explícitamente objetivos orientados a los ODS en sus modelos de negocio. Consideran el enfoque de los ODS como una ventaja competitiva que les permite ofrecer beneficios tanto empresariales como de sostenibilidad. Con frecuencia, utilizan la tecnología financiera (FinTech) como base. Las soluciones FinTech tienen un enorme potencial para alcanzar los objetivos de sostenibilidad. No solo sitúan al consumidor en el centro de la acción, sino que también generan mayor transparencia. Algunos ejemplos son los robo-advisors que se centran en inversiones sostenibles, las plataformas de financiación que solo consideran startups que también persiguen objetivos de sostenibilidad, o las soluciones de seguros indexados que se centran en los efectos del cambio climático y los desastres naturales.
Hoy en día existen pocas innovaciones radicales
En un análisis global de 126 startups, el Swiss FinTech Innovation Lab de la Universidad de Zúrich, en colaboración con la Universidad de Stanford, identificó patrones que caracterizan la evolución actual del sector. La mayoría de las startups analizadas provienen de Estados Unidos (20%), seguido de Suiza (16%), Gran Bretaña (14%) y Alemania (10%), que en conjunto representan el 60% del total. El resto se distribuye entre Países Bajos (6%), Singapur (4%), Australia, Israel y España (3% cada uno), Canadá, Suecia, China, Finlandia, Francia y Gibraltar (2% cada uno), y otros países (9%). El análisis también reveló que la mayoría de las startups han orientado sus modelos de negocio principalmente hacia mejoras incrementales del statu quo (89%) y se centran menos en innovaciones radicales (11%). Asimismo, se observa un fuerte enfoque en las redes peer-to-peer (48%), mientras que un número menor se enfoca en las redes internas (33%) e interempresariales (19%). Desde un punto de vista orientado a los procesos, predominan el área de financiación (37%), la negociación de valores o certificados (33%), las soluciones de inversión (26%) y el asesoramiento (23%), mientras que la gestión de riesgos (13%), las soluciones de pago (7%) y los seguros de vida y no vida (6% cada uno) están actualmente infrarrepresentados.
Ecosistemas intersectoriales
El sector financiero también desempeña un papel fundamental como enlace con muchos otros sectores, como el energético y el público. Ejemplos del primer ámbito son la plataforma Share & Charge para la recarga de vehículos eléctricos, WePower (un mercado que conecta directamente a empresas con productores de electricidad verde) y Power Ledger (una plataforma de comercio de energía que permite la compraventa de energías renovables). Por ejemplo, Share & Charge busca reducir los costes de transacción de los pagos entre distintos proveedores al recargar vehículos eléctricos mediante la tecnología blockchain. Al facilitar el uso de los vehículos eléctricos, esta solución de pago contribuye indirectamente a modificar el comportamiento del consumidor. En el sector público, se incluyen, por ejemplo, el comercio de certificados de CO2 y las identificaciones digitales. Sobre esta base, otros servicios, como las transferencias de efectivo, pueden prestarse de forma más eficiente, transparente y segura mediante vales y monederos digitales.